(Para mi amigo Juanjo, que conoce mil y una forma de educar, enseñar y aprender)

La mayoría de las veces confundimos educar con enseñar. Los padres y madres intentamos hacer ambas cosas siempre con la mejor intención, pero también pretendemos que ambas cosas se realicen en el colegio. La diferenciación no la tenemos clara pero hay que concretar que en casa se educa, en el colegio se enseña y en la vida se aprende. También podemos establecer una relación de compromiso social, en la que tanto la familia como el colegio puedan fomentar ciertas actitudes en nuestr@s niñ@s que hagan de ell@s mejores adult@s.

Las necesidades sociales actuales demandan ofertas educativas más allá de las formales o tradicionales, ya sea matemáticas, conocimiento del medio o inglés, incorporando a esa oferta otras capacidades relacionadas con el terreno de la salud, la sexualidad, la igualdad, la cooperación, la tolerancia ante la diferencia, la resolución pacífica de conflictos, el consumo responsable, educación medio ambiental, el ocio y tiempo libre o las relaciones paterno/materno-filiales entre otras.

La creación de redes de participación activa de toda la comunidad educativa puede potenciar la conformación de estructuras sociales más avanzadas y libres.

Hemos de tener claro que educar no es fácil, enseñar es una tarea profesional y que aprender es una necesidad del ser humano. Estamos aprendiendo toda la vida y prácticamente en todo momento. El aprendizaje se produce en todas las esferas de la vida. Aprendemos a sumar, a saludar en otros idiomas, a leer, a escribir y a opinar, pero también aprendemos a cuidar, a convivir, a relacionarnos, a ver el mundo desde muchas perspectivas, sin darnos cuenta que muchas veces aprendemos de forma natural, no programada.

Puesto que estamos aprendiendo en todo momento, es posible que debiéramos tener en cuenta ciertas cuestiones:

-Los conocimientos, habilidades y aptitudes que se necesitan aprender son más amplios que el sistema educativo actual ofrece.

-No limitar el aprendizaje a la infancia y juventud.

-Entender que el espacio educativo no se reduce a la escuela, ampliarlo al barrio, la casa, el trabajo…

-No dejar las responsabilidades educativas solo en maestros o profesores, sino creer en una educación abierta a otros representantes sociales.

Enseñar es una experiencia de gran responsabilidad, educar es una experiencia de gran satisfacción y aprender es una experiencia de vida.

Si entre tod@s hacemos el esfuerzo de equilibrar los conceptos, probablemente tendremos una futura sociedad bien enseñada, mejor educada y siempre dispuesta a aprender.

Autora: Isabel Gamarra García, Trabajadora social.

 

“Una nueva forma de educar, nuevas formas de aprender”

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