“Para educar a un niño hace falta la tribu entera”(José Antonio Marina), partiendo de esta famosa frase y de mi experiencia como docente en varios centros de especial dificultad y de las necesidades surgidas en estos con ciertos sectores del alumnado, quiero compartir en este blog una reflexión.

Los centros educativos, sobre todo en los que se imparte la educación secundaria obligatoria, tiene una difícil situación a la hora de abordar el problema de los alumnos disruptivos o con conductas que perjudican gravemente el clima de un centro o de un grupo clase.

Con la normativa en la mano, y atendiendo el reglamento de organización y funcionamiento de la mayoría de los centros, al alumnado que realiza conductas gravemente perjudiciales para la convivencia y contrarias a las normas de convivencia, la administración establece una serie de medidas, que van desde la amonestación por escrito, la realización de tareas fuera del horario lectivo,… hasta la suspensión del derecho de asistencia al centro (de 3 a 9 días), tal y como expone entre otras normas el Decreto 19/2007 de 23 de enero, para la promoción y cultura de la paz y la mejora de la convivencia.

Por desgracia, en centros de difícil desempeños y en otros tantos, debido en la mayoría de las ocasiones a la gravedad de las conductas, termina imponiéndose la última corrección, privando de asistencia al Centro.

Esta acción que debería ser de tipo educativo y correctivo se convierte en muchos casos en unas vacaciones para muchos de estos alumnos disruptivos.

Cada vez es mayor el número de familias que tienen problemas para poder atender en el ámbito familiar a sus hijos, y a sabiendas de estas circunstancias provocan actitudes encaminadas a la expulsión temporal del centro, pasando a estar totalmente desatendido/a durante esas mañanas, tomándose unas ‘vacaciones’ y muchas veces, sobre todo en poblaciones pequeñas con uno o dos IES, se asoman y pasean por el patio en horario de recreo para incordiar y/o molestar.

Por lo que claramente estas medidas se observan ineficaces para estos alumnos sirviendo únicamente para permitir al resto del grupo y a los docentes de esos equipos educativos a poder trabajar un poco más tranquilos esos días. Así, que no es solución, y por ello, debemos desde la comunidad educativa buscar soluciones que puedan dar respuesta a esta problemática educativa y también social.

Una de estas posibles soluciones han surgido en los claustros de algunos centros sin llegar a hacerse efectiva. Y es aquí, donde quiero centrar esta reflexión.
En solicitad la colaboración activa con las corporaciones locales dentro de las diferentes concejalías de educación, igualdad, bienestar social, etc.

La propuesta busca una participación y cooperación de estas entidades para atender al alumnado que se le suspende la asistencia al centro. Esta atención debe ser realizada desde las diferentes concejalías con el diseño de tareas de acción social y tarea para la comunidad, poniendo como algunos ejemplos que se me ocurren (y que seguramente serían corregidos y mejorados desde cada concejalía) tales como barrer las calles aledañas al centro, ayudar al personal del ayuntamiento en diferentes tareas (pintura, limpieza), recogida de hojas, ayudar a personas mayores, ordenar libros de la biblioteca municipal, tareas de jardinería, etc.

De esta forma, esta privación de asistencia al centro tendría un carácter correctivo y no unas meras vacaciones para estos alumnos y alumnas, puesto que la ley dictamina que la escolarización es obligatoria hasta los 16 años, los alumnos menores de esta edad no deberían deambular libremente por los entornos de los centros, estimulando a otros alumnos con situaciones socioeconómica y sociales similares a seguir su ejemplo.
Con esas medidas, muchos de los alumnos y alumnas a la hora de reincidir en las conductas se lo pensasen dos veces.
Este hecho debería ser visto por el resto de la comunidad como una colaboración educativa propiciada por terceros (corporaciones locales) con los centros. Y teniendo el visto bueno de una amplia mayoría social y política que de una base sólida a esta propuesta.

Tras numerosas conversaciones con múltiples compañeros y compañeras docentes, creemos que estas medidas pueden ayudar a estos alumnos a reflexionar sobre la repercusión de sus actos. Y poder corregir sus conductas, que en definitiva, es lo que perseguimos como docentes.

Ahora espero vuestras opiniones. ¿Cómo veis la viabilidad de estas colaboraciones?; ¿qué pros y contras veis?; ¿tenéis otras propuestas a este respecto?

Fernando Trujillo Navas
Profesor de Enseñanza Secundaria (Junta de Andalucía)

 

Un paso más en la cooperación de las corporaciones locales con los IES

Un pensamiento en “Un paso más en la cooperación de las corporaciones locales con los IES

  • 11 agosto, 2015 a las 5:07 pm
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    Totalmente de acuerdo. Un alumn@ que no quiere estar en clase porque cree que lo que allí sucede no va con él/ella, y por ello incordia, molesta, etc, no puede ser premiado con unas minis vacaciones sin ningún tipo de responsabilidad: no madrugo, no estudio, no ayudo en casa… Creo q es una gran idea asignarle trabajos para la comunidad, ya sea en el mismo centro educativo o en cualquier otro sitio y que aprecien el valor del esfuerzo, del trabajo duro. Debe caer en la cuenta que no puede ser un “nini” (ni estudio, ni trabajo) de por vida. Ya que estos jóvenes no quieren ser orientados hacia su futuro laboral a través de los libros y la teoría…habrá que hacerlo a través de la práctica y el trabajo duro, pero que muy duro…
    ¡Ánimo con la iniciativa!

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